Con la idea de llegar a abril para cumplir el objetivo marcado junto a una Alpina 250 (sí, ya lo sé, pero no todos mis amigos tienen buen gusto) y en vista del fiasco con el mecánico que la ha tenido varios meses sin hacerle nada más que las ruedas, me decidí a tirarme al monte y meterle mano sin el paraguas protector de Julián. Todo un reto.
Con la ayuda de Eduardo, de momento hemos conseguido destriparla, limpiarla y luego arrancarla, lo que no es poco.
Desmontaje:
La prueba del delito:
A ver si le puedo poner pronto un encendido Ramontesa.