miércoles, 2 de agosto de 2017

Impalada 2017



¡Aquest any també!

Por los pelos, pero al final fue posible. Y menos mal, porque han vuelto a ser cuatro días magníficos de curvas, sensaciones y, sobre todo, de amigos.

El plan era igual que el del año pasado, salida el jueves para pernoctar en Alcañiz, llegar a Barcelona el viernes, hacer la Impalada el sábado con vuelta a Alcañiz incluida y llegada a Madrid el domingo.

Este año el hecho diferencial ha sido que el jueves nos reuníamos con Fernando, Eugeni y Juliá en Alcañiz para hacer la ruta hacia Barcelona el viernes, una ruta que habían preparado los amics.

Debido al calor sofocante decidimos salir muy temprano. Tras alguna parada para repostar y comer en Muniesa, a eso de las 16:00 estábamos en Alcañiz, en el ya mítico El Trillero, donde no nos pueden tratar mejor

¡¡Qué bien se portan!!

Ducha, descanso y varios tercios de Mahou después, llegó la cuadrilla a eso de las 20:30 cuando ya empezábamos a pensar que igual habían parado a repostar en el Calipso pero no, simplemente se lo habían tomado con calma.

Lo mínimo que se hace cuando llegan unos amigos es recibirlos con unas cervezas:

Foto de Fernando


La obligada foto del mítico grifo Harley Davidson de Jose "El Trillero" (foto de Fernando)
Paseo hacia la plaza Mayor de Alcañiz con el lema de John Habersboch del que nos apropiamos: "La vida es aventura o no es nada":

Para satisfacción de Eugeni, ha quedado un poco culé (foto de Fernando)


Charla de motos, loas a la Impala y muchas referencias a Pepe al que echamos tanto de menos que le hacía estar presente todo el tiempo. De hecho, todos llevamos en la Impala una cinta de la Virgen del Pilar, tal y como hacía él.




Nacho no pudo venir por unos problemas de salud, ya en vías de solución, pero estuvo también presente en forma de cena a base de croquetas en su lugar favorito

Eugeni calculando cuántas raciones más deberíamos pedir (foto de Fernando)

Las motos quedaron a buen recaudo en la sala de fiestas donde Jose nos deja guardarlas por la noche

A saber qué hacen toda la noche juntas las cinco


El viernes, menos temprano de lo previsto, sacamos las motos y salimos directos a la ruta de los amics con destino final Barcelona (Mataró)



Listos para salir de alcañiz. La foto la hizo un entusiasta paisano al que le encantaba hablar de motos.
Tres barcelonesas, una cordobesa y una santanderina. La Impala se vendió por toda la piel de toro.
La ruta planificada por los barceloneses (que no barcelonistas todos) pasaba por la comarca del Matarraña (Teruel) y la primera parada fue Valderrobres, por donde pasa el río Matarraña (lógicamente), a cuyas orillas se disponen las casas de la parta baja del pueblo. Eugeni consiguió una magnífica foto:


Foto que sólo podría mejorarse con ésta:


Un iluminado dando la mano a un amigo invisible:



Una parada para admirar el paisaje que se esconde cuando viajas por autovías o vas en coche: En este caso en Horta de Sant Joan:

Foto de Fernando con temporizador

Fernando preparando la foto anterior mientras Juliá se informa de lo que ocurre en el mundo exterior:


La siguiente parada era la cartuja de Escaladei (Scala Dei en origen), que merece un breve comentario. Fue la primera cartuja de la península ibérica, fundada en el siglo XII, en la comarca del Priorato (Tarragona). Precisamente, el nombre de la comarca procede de la existencia de esta cartuja, que además fue fundamental en el origen de cultivo de la vid que tan famosa la ha hecho. En 1835, desamortizaciones aparte, los motines anticlericales, especialmente violentos en Cataluña aunque en Madrid tampoco se cortaron mucho,  no tuvieron mejor idea que incendiar el convento un 25 de julio  iniciando así su abandono y destrucción, quedando sólo unas ruinas reconvertidas en museo.
Parada técnica con Julián ejerciendo de montesista - Foto de Fernando
Llegamos a la cartuja (o lo que queda de ella) y el guarda, amablemente, nos invitó a irnos de la única sombra que había:

Foto de Fernando
Ruinas de la Cartuja:



Aquí tuvimos un recuerdo especial para Pepe porque seguro que le hubiera gustado detenerse un momento en un lugar así con el significado que tiene.

Siguiente parada, Siurana. Precioso paraje, donde aprovechamos para comer en un restaurante de un amigo de Juliá:

Foto de Fernando

Foto de Fernando
Foto de Fernando y su bendito temporizador. Del trípode no hablo


Las motos, que no son tontas, buscaron la sombra
Después de más de 150 km., llegamos a Barcelona, directamente al Ace Café:


Las gente del Motoclub ya se había ido así que, tras una cerveza y apretar la matrícula de Juliá que adolecía de Parkinson galopante, los de Madrid nos dirigimos al hotel en Mataró a descansar, donde nos esperaba el bueno de Ramón.

Al día siguiente empezaba la Impalada oficial (la nuestra siempre empieza dos días antes). La verdad es que, además de disfrutar de un recorrido espléndido, como siempre lo hacen los Pep, Jaume, Santi, Enric, Susanna, Susana, Carles, y muchos más cuyos nombres no conozco, el verdadero placer es volver a verlos y charlar un rato, las risas, ...la amistad, al fin y al cabo.

Tuvimos ocasión de conocer al hijo de Pepe, digno hijo de su padre, un encanto, que fue con la, ahora suya, Impala carenada que tan fina y elegante volaba con el Gran Pepe a sus mandos y que seguirá igual ahora, seguro, aunque no pude compartir kilómetros junto a Pepe hijo.

No tengo fotos del recorrido porque no puedes pararte cada cien metros a admirar los maravillosos paisajes que gastan por allí; hay que llegar en grupo, las cerca de 400 Impalas que rugen a tu alrededor te obligan a centrarte en la carretera porque entre tantas hay de todo: los que pilotan muy bien y van rápido, los normalitos como servidor y los que sólo montan una vez al año (y se les nota) hacen un mix de conducciones que pueden provocar sustos con facilidad. Pero lo cierto es que es una delicia, sólo imaginable si lo pruebas, ver la serpiente multicolor (licencia del ciclismo) estirándose por las curvas, el espléndido sonido que emiten, el olor a gasolina al 2 ó 2,5% (algunos al 4%-va por ti, Pepe). En realidad debería haber escrito "serpiente tricolor" porque la inmensa mayoría son rojas, que por algo son Montesa, unas cuantas amarillas (Texas) y una negra (Susana Dasca)

De vuelta al hotel para la comida pude charlar un rato con las encantadoras Susana (la de la Impala negra) y Susanna Permanyer (Montesa en estado puro) que me hizo una foto con la Impala 3 que, aunque recibe algunas críticas, yo me la compraría con gusto porque no tengo moto "grande" ya que la que tenía falleció por empacho de asfalto y de momento no me he animado pero reconozco que una Impala gorda (base de Honda CB 500) sería magnífico. Motor de sobra para lo que necesito y con ese depósito y ese faro, las prestaciones pasan a un tercer plano:

Sólo cambiaría el escape por uno más parecido al original

La mesa que nos reservaron los del Motoclub tenía por nombre "Texas", homenaje a Nacho, y estaba ocupada por ilustres impaleros como los siguientes:


Una alegría contar con Nacho Barlettt al que vi muy bien y en franca recuperación. La verdad es que analizando la composición de la mesa uno se da cuenta del lujo que es compartirla con estas personas: dos Tianas, un Piris, un Barlett, un Juliá Luna, un Valls y, especialmente, un Pepe Maciá que hizo menos triste su ausencia.

Como siempre, tuvimos que irnos a los postres así que nos despedimos con poco tiempo para salir hacia Alcañiz y llegar con luz, coincidiendo, desgraciadamente, con que Pepe hijo no estaba en ese momento. Desde aquí un fuerte abrazo, me ha encantado conocerte, comprobar que Pepe sigue entre nosotros a través tuyo y pedirte disculpas por no haber podido hablar con tiempo y calma.

La vuelta a Alcañiz fue normal aunque debido a un rodeo por malentendidos entre nosotros y el GPS, llegamos de noche. Pues resulta que de noche también es un gusto circular con la Impala, esos 12V dan mucho de sí.

Al día siguiente, domingo, de vuelta a Madrid sin más incidencias que un gripaje llegando a meta que solucionamos con la inteligencia y habilidad que nos caracteriza. Probablemente un exceso de calor apoyado por un carenado que no deja respirar igual, supongo, hizo que el pistón y un cilindro ya tocado se abrazaran con tanto amor que no se querían separar.

En fin, que ha sido un viaje, de nuevo, excelente, con una compañía inmejorable.

Para terminar, dar de nuevo las gracias a los amics por serlo, por su esfuerzo y a esa estupenda tierra que siempre nos acoge con cariño.

¡¡YA VAN CUATRO!!

2012, 2015, 2016, 2017


NOTA 1: Julián estrenó las láminas y debo decir que funcionan, como mínimo sirven para reducir el consumo y de manera apreciable, medio litro de media menos cada 100 kms. entre una con láminas y otra sin ellas. La mía, todo original, hizo unos 4,1 l/100 km frente a los 3,5 de la de Julián. Claro que en temas de consumo las cosas son un tanto aleatorias porque, por ejemplo, Eugeni afirma que la suya, Impala "1", anda entre 6 y 7 litros. No sé si lo ha calculado mal o es que siempre enrosca el puño hasta romper el cable. La verdad es que corre como llevado por el diablo :-)

NOTA 2: Según mi cuentakilómetros, 1.653 km. de disfrute sobre la Impala, 67 litros consumidos al 2%. Cada año hacemos más. El primero, en coche con remolque XXL, el segundo en moto el viaje de ida, el tercero ida y vuelta en moto y este año con ruta extra con los amics. No sé qué haremos la próxima vez,  ir vestidos de lagarteranas o algo así.

NOTA 3: La experiencia hace que vayamos mejorando los procesos y había uno, el de la mezcla, que no por simpático dejaba de ser engorroso. Lo de la jeringuilla con el frasco de espárragos para hacer la mezcla tenía su encanto, clásico como pocos, pero la realidad se impone y acabamos llevando tubos de los que venden en las gasolineras así que hemos ido regando de tubos vacíos las papeleras de las gasolineras de media España.

NOTA 4: El grupo. Difícil tener mejor compañía. Fernando y Eugeni hacen todo fácil, además de contagiar lo que ahora se llama buen rollo. Mención especial para Juliá, a quien no conocía y resultó una excelente aportación. Me hizo gracia que, al igual que me pasa a mí (aunque cada vez menos), que veo zonas para hacer trial por todas partes, él no hace más que imaginar trialeras por doquier.. Una pena que no se pudiera completar con Charlie, liado con asuntos laborales, con Nacho y, por supuesto, con Pepe.

Un fuerte abrazo, Pepe



Hasta la próxima, cuando quiera que sea.