lunes, 15 de junio de 2015

Impalada 2015

He ido dos veces a la Impalada, ese magnífico akelarre que la gente del Moto Club Impala organiza todos los años en torno a esa maravillosa moto que es la Impala. En este caso no es una reunión de brujas presidida por Satanás presentado en forma de macho cabrío, sino de un montón (más de trescientos) de enamorados de un icono que se presenta en forma de Impala en todas sus versiones, que no son pocas, A algunos les pueden pueden parecer frikis pero si tuvieran una, se convertirían casi con toda seguridad, hasta los del dedo rampante.  

La primera vez fue en 2012, coincidiendo con el medio siglo de su existencia.

En esta ocasión, hicimos el viaje montados a lomos de 2 Impala 2, taurino y capicúa, Julián y servidor. No tenía todas conmigo porque significaba cerca de once horas conduciendo por carreteras secundarias y, sobre todo, volver de la misma manera ya cansados.

Al final decidimos que no hace falta demostrar nada y que, ante el ofrecimiento de que nos las trajeran en furgoneta la gente de Remotos, lo más sensato, dentro del aparente sinsentido que significaba lo que pretendíamos, era aceptarlo.

Julián se encargó de prácticamente todo lo relativo a la logística, como por ejemplo hacer la ruta a seguir:



Así salió la moto del garaje:


La bolsa "sobredepósito" es una Glover de los setenta hecha a medida de la Bonnie que sale en la foto. Decidí ponerla detrás, para sufrimiento de Julián, porque no me hacía con ella en su sitio natural entre los brazos, además pensar en quitarla en cada repostaje me daba una pereza enorme.

Salimos el jueves a las 9:33 desde Chamartín y pusimos rumbo a Barcelona con muchas ganas y fe en el GPS de Julián. Más tarde dicho aparato se ganó mi devoción y agradecimiento como contaré luego.

Mucha nube pero sin agua, así que perfecto. El el Área 103, ya en Guadalajara paramos un momento para tomar un café y a los pocos minutos la tormenta que nos perseguía nos pasó por encima. Gracias a Dios teníamos un techo donde cobijarnos porque la granizada no era poca cosa.


En el vídeo se observa mejor aún:


Era todo tan surrealista que ni siquiera nos agobiamos demasiado, sólo los primeros minutos de granizo, así que decidimos salir en cuanto la tormenta perfecta se convirtió en una "simple" lluvia torrencial,


Las motos, chorreando, arrancaron sin problemas y salimos en dirección a donde Mr. TomTom quisiera.

La verdad, la sensación de tranquilidad que tenía a pesar de los hectolitros de agua que caían me sorprendió porque la confianza que me daba la moto era tal que sólo me preocupaba de ver algo y mantener distancia con Julián por si los sustos.

Dejó de llover un rato y cambiamos el agua por una calzada dizque romana que no se ha vuelto a asfaltar, con lo que por arte de magia las Impala 2 se convirtieron en Impala Enduro. Me río yo de los Seis Días de San Lorenzo del Escorial de 1970 (para haceros una idea, pinchad aquí y ved el vídeo del NO-DO). Bueno, quizá he exagerado un poco, pero fue algo así. Como todo volvió a parecerme surrealista, le dí al mango casi como cuando llevaba mi 125L cuarenta años antes. No fue buena idea porque Julián se quedó sin luz delantera.

La Guardia Civil, de quienes recientemente escribí una entrada a modo de panegírico, nos paró pasados unos pocos kilómetros precisamente por esa bombilla jubilada forzosamente. Fue curioso porque Julián iba delante y la G.C. nos adelantó sin indicar nada y, desde mi posición vi cómo se paraban detrás de un coche que estaba en el arcén con lo que pensé que no tenía que ver con nosotros. Me sorprendió que Julián redujera la velocidad pero gracias a la distancia de seguridad que iba dejando, le rebasé sin mayor problema. Bueno, eso pensaba yo pero resulta que ellos se asustaron porque pensaban que me iba a dar un atracón con tanta gente como había por allí. "Hay que ir más atento" me dice uno de ellos. Yo, que no estaba de humor porque llevábamos buena marcha y estaba lloviendo (cómo no), le contesto que precisamente por ir atento no me los llevé por delante y que pensaba que no se pararon por nosotros. No me contestó, le debí dar pena. Casi me parto cuando Julián saca una bombilla y una McGiver para cambiarla. La cara de los civiles era para una foto. Pero no me pareció oportuno, la verdad.

Seguimos para buscar un sitio para comer algo y aparecimos en Molina de Aragón. En el restaurante Alcazaba nos embaulamos unas lentejas calientes y de segundo me pedí un par de huevos por aquéllo de que de lo que come se cría y pensaba que me iban a hacer falta. Exquisito, debería estar en la Guía Michelín.

Tras el reposo, Julián decidió que ir en moto empapado no era lo mejor y se compró en un almacén de agricultores un chubasquero verde de jardinero, barrendero o lo que sea, pero que a partir de ahora va a ser un traje de agua para moto de alta gama. Servidor llegó menos mojado, apenas nada y además los genes cántabros no consideraron necesario añadir más capas, bastante pinta de preservativo llevaba ya. No hice fotos del momento porque soy buena persona :-).

Con las calorías repuestas tiramos sin parar hasta Alcañiz y llegamos al Trillero (Plaza de Santo Domingo, 1), que es un bar-restaurante, sala de fiestas y hostal, es decir, un tres en uno. Magnífico sitio. Muy recomendable para motoristas, se vuelcan aunque me da que son así siempre. A modo de ejemplo, basta ver el grifo de cerveza para imaginar lo que les gustan las motos y su gente



Es el motor de la Harley de José, el dueño, que tras 100.000 km decidió convertirlo en dispensador de la mejor cerveza que he tomado en mucho tiempo, al menos me supo a gloria.

Después de cenar, a descansar. Si en ese momento se me ofrece Claudia Schiffer, la doy un beso en la frente y las buenas noches.

El viernes fuimos a un taller recomendado por José, para revisar un problema en la dirección de la Impala cordobesa y lo cierto es que Carlos, el mecánico propietario de Talleres Camaral, sabe lo que hace.



Cambió los retenes de la rueda delantera sin problemas y de paso aprendí algo de mecánica, que falta me hace.

El día se presentó perfecto, con sol y con una ruta por delante espectacular. Nos quedaban unos 240 km. que fueron un disfrute enorme (salvo el atasco de entrada en Barcelona, claro está).

Paramos tres veces para estirar las piernas y admirar el paisaje. Unas muestras:



Río Matarraña en Monleón (Teruel). 200 km. a meta


Pradell de la Teixeta, Priorato, Tarragona 142 km. a meta


Vilarrondona, Tarragona  90 km. a meta

En Vilarrondona tomamos algo de beber y un paisano nos contó sus historias sobre ruedas en una Metralla.

Siguiente parada, Barcelona. La entrada fue un suplicio porque ya estábamos cansados y tuvimos que culebrear entre el atasco de entrada. Tras dejar el equipaje en el apartamento que habíamos alquilado, por cierto, con su bandera incluída, a comer una butifarra como no podía ser menos. Deliciosa.

Nos acreditamos en el hotel Alberta y nos tomamos una cerveza con un forero de lamaneta, Duyamon (DUcati YAmaha MONtesa) y dos impaleros más que conocimos allí. Uno de ellos nos contó sus viajes de joven entre Madrid y Barcelona con una Texas cuando era estudiante. Entre eso y que en la sala habilitada del hotel había una revista del Moto Club que hablaba del viaje Barcelona-Tokio, me di cuenta de que lo nuestro había sido un paseo largo.

 Cenamos con los amics y a la cama.

Decidimos dejar las motos en la calle, a pesar del, como siempre, amable y generoso ofrecimiento de Nacho Barlett (Impala Sport) de dejarlas en su garaje, con el que quedamos a la mañana siguiente además de con Pepe Maciá (Impala 2 con carenado) y Fernando Piris (Texas 175). Una alegría ver de nuevo a Fernando, un tipo magnífico como hay pocos. Pepe fue un descubrimiento, no le conocía y es francamente encantador y ameno.

Llegada a Montjuic:



Nos encontramos con el gran Toni BH, compañero trialero que, a pesar de sus devaneos con una Sherpa, en asfalto recupera en buen sentido.

Primer selfie que hago y, a tenor de la cara de idiota que pongo, el último, pero es que no había a mano nadie para hacer la foto

Nacho y  Julián

Esta foto la pongo prque me parece muy bonita y además salen Dominica y Manel Garriga 

Uno de los momentos que más me gustan de la Impalada es la salida. Aproveché que lo hicimos de los últimos para grabar el momento:


Nuestra salida fue un espectáculo gracias a un paisano que, aún no entiendo por qué, decidió guiarnos porque el resto ya había salido. Digo que no lo entiendo porque no tenía ni idea de por dónde ir, cosa que me sorprendió porque, a tenor de cómo había decorado su moto, estaba claro que era de la tierra y muy orgulloso que parecía de ello (ésto último perfectamente comprensible, por otra parte) . Afortunadamente, llegó el buen pastor que es Pep y llevó al rebaño por el buen camino hasta la salida de Barcelona.. Le explicó al susodicho la ruta a seguir pero parece que el casco era tan duro como su mollera y nos volvió a liar. Nos hizo parar en una isleta de la autovía (con un par) para confesar que un pulpo en un garaje se orienta mejor que él. Entonces apareció Julián y su bendito GPS y nos guió, esta vez correctamente, hasta Ullastre donde estaba previsto el reagrupamiento y el desayuno-almuerzo. Por cierto, el sujeto de marras decidió seguir a Julián por delante de él y tomó una salida equivocada. Hasta pena me dió el pobre.

Con Julián en Ullastre y su GPS salvador. Foto cortesía de Eugeni.


En Ullastre pasamos un buen rato charlando con Eugeni.  Un bocadillo de butifarra repuso las fuerzas. Mira que está bueno. No entiendo por qué sólo lo como allí.

La ruta de la Impalada tiene un par de atajos para los que no quieren tantos kilómetros (son unos doscientos) o van con retraso para llegar a la comida. Dado que Fernando había pasado una noche toledana el día anterior, optamos por tomar uno de ellos. Por el camino, Nacho pensó, muy acertadamente, parar en Mura a tomar una cerveza a la que nos invitó por su cumpleaños y pasamos un rato muy agradable hablando de motos. De qué si no.

El tramo hasta Tarrasa donde estaba el restaurante de la comida fue espectacular y aproveché para aprender a tomar las curvas como si supiera montar en moto porque me dieron un máster entre unos y otros. Julián, Nacho, Fernando y Pepe las toman como si nada, sin tocar el freno y como si supieran lo que hay a la vuelta de las mismas. Sigo apretando los esfínteres cuando las tomo un poco más rápido de lo que suelo hacerlo pero al menos algo de confianza he ganado. Si soy malo en trial, en asfalto debo dar hasta lástima.

La comida estupenda, muy entretenida y además ambientada como saben hacerlo los del MCI:

No una, ni dos, ni tres, sino CUATRO Blitz preciosas en el salón. Una de ellas de Coro.

Además, la maqueta de Altaya de la Impala 175 Sport: presente también. Preciosa.


Merece la pena ver el vídeo promocional.

Indirectamente nos vino de perlas que estuviera allí la gente de Altaya porque Ana (un encanto), Marketing Manager Marketing Directo de Editorial Planeta DeAgostini se ofreció a llevarnos en su coche al Museu de la Ciència i de la Tècnica de Catalunya para ver la colección de Permanyer y luego dejarnos en Sants para coger el AVE que nos devolvería a Madrid. La motos volverán con Remotos, como ya escribí al principio.

Los amics tuvieron un detalle totalmente inesperado y nos hicieron salir al estrado para darnos a los madrileños una placa por haber ido desde Madrid en las motos. Difícil ser mejores tipos.

Edito para añadir una foto del momento que ha salido en solomoto.es:



En casa me monté un pequeño santuario para la foto. La terapia no está dando resultado, sigo tan friki como siempre.


En fin, una delicia de viaje. Para repetirlo pero, el próximo año, nada de pantalones con costuras porque la probabilidad de llegar con la voz aflautada es alta. Aviso a navegantes.

viernes, 15 de mayo de 2015

La Benemérita

Recientemente me ha pasado algo que me ha devuelto a la época en que les tenía como ángeles de la carretera.

Desde hace unos años mi percepción había cambiado para mal. Afán recaudatorio y alguna experiencia no muy buena.

Lo cierto es que había olvidado que una de sus funciones es velar por la seguridad vial y ayudar a los que tienen problemas en la carretera.

El caso es que me decidí a pasar la ITV de la Bonnie (por cierto, sin problemas) y a la vuelta me encuentro con que se para la hija de la Gran Bretaña. Empiezo a mosquearme, de forma lineal, eso sí, y cuando estaba en el último estadio del cabreo que me hacía pensar en incinerarla en plena M40, se me aparece la imagen de un depósito vacío y de un imbécil que no quiso echar gasolina ayer.

Me bajo de la moto maldiciendo esa pereza que tanto desprecio y sin saber qué hacer, porque estaba a no menos de cuatro km. de la gasolinera más próxima, aparece un coche de la G.C. Lo primero que hice fue sacar los papeles antes de que pararan. Una reacción de lo más "Pavlov"

Se baja uno de ellos, me echo la mano a la cartera y me pregunta, amablemente, que en qué me puede ayudar. Recordé que alguien me dijo una vez que si te quedabas tirado sin gasolina te multaban así que me resigné a adelgazar la cuenta más de lo que estaba y se lo conté.

Se miraron y me dijeron: "suba al coche, hay una gasolinera cerca de aquí. Por cierto, ¿de qué año es la moto?"

Bien, pensé, son moteros. Así que empecé a hablarles de la moto, de sus bondades y, sobre todo, de sus maldades.

El caso es que compré bolsa de tres litros y la llené. Me volvieron a llevar hasta la Bonnie que arrancó sin problemas. Ni un reproche.

Lo más gracioso es que el más aficionado a las motos resultó ser bultaquista. Ni una palabra en contra de dicha marca salió de mi boca.

Para terminar, decir que no sólo fueron amables sino que parecían disfrutar ayudando.

Gracias.

martes, 20 de mayo de 2014

Joe Jackson

Su verdadero nombre es David y nació en 1954.

Cantante inglés representante de la New Wave, junto con Elvis Costello, entre otros.

Su primer disco salió en 1979, cuando yo devoraba todo lo que viniera de Inglaterra.

Me cayó siempre bien, me parecía que tenía mucha personalidad y además, aunque eso fue mucho más tarde, abanderó una campaña contra la prohibición de fumar allá por 2005, escribiendo un folleto "La cuestión de los fumadores"y en 2007 "Mentiras y el Estado niñera". Como sabréis los que osáis leerme, me pone enfermo que decidan por mí, especialmente si es el Estado el que lo hace y eso de que prohíban fumar en cualquier parte pasando por encima de los propietarios de los locales es algo que no soporto. Por lo tanto, me cae aún mejor.

Sus canciones:

I'M THE MAN (1979)

La primera que conocí y que me encanta.




IS SHE REALLY GOING OUT WITH HIM? (1979)



LOOK SHARP (1979)

Es de un concierto en Sydney, en 1991





STEPPIN' OUT (1982)

Magnífica, perfecta representante de los 80's



YOU CAN'T GET WHAT YOU WANT (TILL YOU KNOW WHAT YOU WANT (1984)

La que más me gusta. Además, tiene más razón que un santo. Si no sabes lo que quieres, tienes un problema. Por cierto, muy buen saxo.



Tiene más, claro está, pero tampoco quiero aburrir más, que ya está bien.



















domingo, 11 de mayo de 2014

No aprendemos. Seguimos tropezando.

Esta entrada acabará siendo, si nadie lo remedia, el prólogo de una nueva en la serie "Burbujas" de este blog. De hecho, debo una por la burbuja de hiperinflación de activos que hemos vivido recientemente y seguiremos sufriendo durante una temporada, me temo que larga, porque sospecho que se va a reeditar por lo que escribo a continuación.

En numerosas entradas anteriores, comentaba que mantener los tipos de interés artificialmente bajos no es una buena idea, es más, es una pésima idea.

Yo creía, ingenuo que es uno, que la actual crisis iba a servir de catarsis y que, incluso, podría  ser una excusa perfecta para plantear seriamente volver al patrón oro.

Los bancos centrales se han convertido en el cáncer de la economía mundial. La FED y el BCE no hacen sino repetir los errores. En realidad no es que los repitan, simplemente se mantienen "herrados". La hache viene a cuento porque actúan como burros.

Quizá no sean exactamente una panda de jumentos, como desearía que fueran porque en ese caso bastaría con cambiar a los pollinos, sino que se han convertido en una herramienta excelente para tener el poder por parte de la casta política.

En un principio y como mal menor, un tonto bienintencionado puede pensar que sirvió para superar la burbuja de las punto.com y, posteriormente, para salvar al sistema financiero internacional pero la realidad es que se ha enquistado.

La huída hacia adelante que siguen manteniendo los bancos centrales no va a conseguir otra cosa que hiperinflación porque el dinero vale mucho menos que su facial.

El rescate de según qué bancos (en función de su tamaño y grado de "pringue") puede verse como inevitable además de imprescindible, pero lo que se ha conseguido al meter en los balances de los menos enfermos los de los deshauciados ha sido empeorar la situación. Muchas Cajas en estado terminal (sí, las dirigidas por políticos y sindicalistas, para que luego hablen de neoliberalismo y capitalismo salvaje) han sido metidas por la fuerza en los libros de los bancos más ortodoxos (que aunque tampoco han hecho las cosas bien, no tiene punto de comparación). Es como si para curarnos de una anemia nos transfunden sangre de un enfermo de sida. Por si fuera poco, se crea un "banco malo" (SAREB) para que agrupe los activos más tóxicos y así hacernos trampas en el solitario uy que de paso nos comamos todos el marrón en lugar de los accionistas.

La medidas que, en mi opinión, deberían haberse tomado tienen que ver con sanear los profundos desequilibrios existentes, principalmente el de la deuda elefantiásica que sufrimos y que enlaza con lo que comentaba de la excelente herramienta para los políticos y su statu quo.

Reducir deuda radicalmente, volver al patrón oro y dejar que la liquidez fluya de forma natural, sin intervenciones. Por supuesto, una bajada severa de los impuestos, esas pesadas bolas de plomo que nos han atado a los pies y que nos impiden crecer, como presos que somos.

Pero los dirigentes, cual orquesta del Titanic, siguen a su bola mientras nos hundimos. Por eso pongo este vídeo que se llama "tropezando" y al mismo tiempo la música es despreocupada.

Entradas relacionadas con ésta:

Hiperinflación y Valor del Dinero

Keyness

Patrón Oro

Que dios nos pille confesados.

En fin, hasta pronto, espero.


viernes, 25 de abril de 2014

Cabrianes 2014 - Homenaje a Mick Andrews - (Crónica de una leche anunciada)






Prólogo: Cabrianes, pueblo de la provincia de Barcelona que para mí significa varias cosas: amics y trial aunque también cansancio y cierto sufrimiento pero, como dicen, sarna con gusto no pica.


Esta edición, la decimoctava, se ha dedicado a celebrar el 70 cumpleaños del piloto más auténtico y que más ha representado lo que es el trial que he conocido: Mick Andrews.


Capítulo uno y único:

Después de más de dos años sin hacer trial o algo que se le pareciera, el fin de semana del 5 y 6 de abril volví a ponerme las botas (literalmente) y me subí a una 330 (para variar) en el mejor trial que conozco.

No tenía pensado ir porque tengo la cabeza en otras cosas y no me apetecía demasiado, a pesar de que me gusta mucho, meterme entre cintas por el campo.

Un amigo me llamó un par de fines de semana antes para proponerme ir y, como arte de magia, me despertó el gusanillo de nuevo pero sabía que lo tenía difícil. Llamé a Julián y me dijo que no iba. Es más sensato que yo, está claro. Por cierto, el amigo se rajó en el último momento.

Tenían que alinearse algunos planetas para que fuera y, claro, se alinearon.

Como decía, todo estaba en contra: forma física más que pobre para enfrentarme a un trial de dos días, poco tiempo libre como para dedicar todo un fin se semana a una actividad lúdica y, para colmo de males, sin medios para llevar la moto hasta Cabrianes porque el coche con bola que tenía, me dejó; como tantas cosas últimamente.

Sobre la forma física, poco se podía hacer en una semana pero, en un alarde de "wishful thinking", me dije que no estaba tan mal.

Del poco tiempo libre se encargó alguien que representa perfectamente el dicho de que cuando una puerta se cierra, otra se abre y me sometió a un tratamiento de concienciación de que no todo iba a ser trabajar.

El problema del coche apto para llevar remolque lo solucionó una persona que, sin tener con él un trato más allá de siete ratos (literal) a lo largo de más de diez años, me cae especialmente bien por la razón que sea.

Esa persona resulta ser Jaume Casadesús, creador y alma mater del mejor trial que conozco (no sé si ya lo he dicho antes). Me manda un privado y me pregunta si este año tampoco voy a ir, o qué. Cuando le digo que no puedo, entre otras cosas, por el coche, me dice que tiene una Cota 330 preparada para mí. Precisamente una 330.

Imposible negarse ante una demostración de amistad como esa y acepto.

Así que nos subimos al coche Emma (la de la puerta que se abre) y yo el viernes a mediodía y rumbo a Cabrianes. Son sólo 608 km.

Al llegar, allí estaba Jaume que nos recibió con el cariño habitual en él y me presentó a la 330 que iba a sufrir mis desatinos sobre ella. Francamente, la moto está magnífica, de serie, sólo con las estriberas retrasadas, manillar Renthal y amortiguadores Magicals.



                                                         Mucho mejor que la mía


También nos encontramos con Mick y Jill que se alegraron, seguro que no tanto como yo, de volver a vernos después de unos pocos años. Les dí el regalo habitual que, por otra parte, dió origen al nombre del blog y que consistía en unas botellas de Rioja y se alegraron más aún que antes.

El sábado amaneció espléndido, reduciendo las excusas que ya tenía pensadas para justificar lo mal que iba a quedar. Tras la butifarra, arranco la moto y, como esperaba, iba de cine. Bien, menos excusas aún. Voy a ver la hora de salida y, por el camino, veo la rampa por la que hay que subir para dar la salida. Esa rampa tiene su historia. Siempre me ha puesto nervioso, creo que me voy a caer delante de todos y me altera; aún recuerdo mi primera rampa, precisamente en Cabrianes 2003 y lo mal que lo pasé. De psicólogo, ya lo sé.

Vaya por Dios, me veo el primero, ¡el número uno!. Se me viene a la cabeza la maldita rampa, tengo que ser el primero en cruzarla. Además, la vergüenza de hacer un fiasco tras otro con ese dorsal... Al menos el número tres se lo habían dado a Víctor Martín "Bonaigua" y me alegré porque durante un par de zonas estaría acompañado. Un par de zonas sólo porque sabía que luego desaparecería ya que yo iba a ir mucho más lento que él.

       La cara de idiota no es por tener el número uno, venía así de serie.

Pues nada, a apechugar con lo que venga, "haber elegido muerte", me digo.


                           La calidad de la imagen es obra de Emma Spielberg

No me caí, lo siento por vosotros. Mientras subía la rampa me dí cuenta de que no estaba Pinet para darme la salida y sentí pena y nostalgia. Le mandé un saludo. Qué personaje el bueno de Ricard. Su sustituto, un tipo muy simpático con el que cenamos luego, me soltó una parrafada en catalán que, debido a que aún no tengo sacado el nivel C, me tuvo que repetir.  Y yo que creía que lo entendía bastante bien...

El recorrido hasta la zona uno fue una mezcla de disfrute y nervios, ese camino me trae muchos recuerdos y al mismo tiempo sabía perfectamente lo que me esperaba.

Llego a la uno y me encuentro con una zona típica de Cabrianes, entrada en subida, giros posibles para no expertos (no como en otros triales) y subida de las de retorcer el acelerador con giro en la cima para acabar bajando entre piedras. ¡Cero!. No me lo podía creer, primera zona en dos años, no especialmente fácil y me la zampo sin problemas. Bueno, alguno sí, pero a cero.

Para no creerme nada, voy a la siguiente sin pensar y me encuentro con algo relativamente fácil que saldo con un tres producto de mis preventivos pies.

La tercera era como la primera pero la subida para salir de ella era larga y empinada (je) y me marco otro cero. Mi estupidez habitual hace que me crea el rey del mambo y claro, la realidad es como es, no como uno quiere que sea y empieza un largo y tortuoso camino lleno de fiascos tontos o no tanto que ni McCartney hubiera musicado mejor. En ese momento, decido que lo mejor es disfrutar, picar cincos si no me gustaba lo que veía y, por seguir con Paul, let it be.

Comentaba antes que me convencí a mí mismo de que no estaba muy mal físicamente y me dí cuenta de que realmente no me convencí sino que me engañé. Aunque corras con cierta frecuencia y hagas algo de pesas, si no montas en moto no ejercitas los músculos adecuados y éstos te pasan factura más pronto que tarde. Empecé a sentir problemas en los antebrazos en la zona diez y al llegar a la once, me encuentro con una entrada que era un escalón que desafiaba a los pardillos como yo.

Precisamente al llegar a esa zona me encuentro con ésto:


A pesar del cansancio me sale una sonrisa y recuerdo lo estupendo que es correr un trial en Cabrianes porque no sólo es hacer zonas.

Veo el escalón de entrada y el giro que hay que hacer nada más llegar arriba y pienso que lo mejor es picar un cinco, no sea que me coma una oveja (o ella a mí), pero descubro entre el rebaño a Emma que había llegado allí sepa Dios cómo. La sonrisa se va por donde vino y me empiezo a estresar. ¿Cómo me voy a picar un cinco estando ella ahí?.

Así que nada, subo el escalón a pie para ver dónde me iba a escoñar

            Se observa el escalón de marras viendo al piloto preparado para entrar en zona

Llego hasta donde estaba la chica de ayer y le digo:

Lamentable el estado en que llegaba y aún me quedaban diez zonas más y cerca de 15 kilómetros de ínterzona

La saco con un tres más que digno dado el resultado previsto, que no era sino un cinco con daños colaterales.

La zona doce estaba a cinco metros de la salida de la anterior y, esta vez sí, me graban .

Iba muy bien, a cero, pero los antebrazos decidieron hacer una huelga salvaje y cuando estaba a escasos diez metros del final, se me va el manillar y se me cala. Se escucha un ligero exabrupto producto del cansancio y del cabreo. En el video, al final, sale Jaume hablando con el juez de zona de la entrada (suele haber dos porque se marcan muy largas, como debe ser). Jaume se pasa el trial recorriendo la interzona verificando que todo va bien. Yo creo que iba a comprobar que la moto y yo seguíamos en este mundo :-).


A partir de ahí, tras descansar en la zona del vino y tomar la preceptiva fruta (por cierto, la piña espectacular) sigo camino para terminar porque calculaba que me quedaban fuerzas para llegar y poco más.

Por el camino, me pegué un tortazo, el anunciado en el título y, cómo no, me dí en mi rodilla favorita, la que se lleva todos los golpes con el añadido de que el pantalón se rasgó dejándola al aire. Fue en la zona veinte, la última, que decidí hacerla entre otras cosas porque era paso obligado para poder seguir y, claro, ya no quedaban fuerzas ni brazos.

La verdad es que duele. Empecé a pensar que no podría salir al día siguiente. Bueno, al menos podía andar.

Al llegar me encontraba tal que así:


La sudadera (y nunca mejor dicho) es una edición especial del Vino Tinto Team como se ve en el bordado

Allí estaban Mick y Jill, el primero fresco como una rosa lo que me hundió aún más porque, ¡tiene setenta años!. Bromeamos un poco y nos hicimos una foto. Le volví a prometer a Mick que no le diría a nadie que había sido mi maestro en varios cursos.


Después de comer los tradicionales macarrones y pollo asado, deliciosos como siempre, fuimos a Carrefour a por un pantalón, agua oxigenada y tiritas para limpiar y cerrar el corte de la rodilla.

Después de descansar, a la cena homenaje y la verdad es que Jaume y cía. hacen las cosas realmente bien. con animador incluído. Siento no tener fotos ni vídeos porque no tenía fuerzas para grabar nada. Su entrada fue espectacular. Se supone que no sabía nada y ya nos habían avisado que cuando entrara le diéramos un fuerte aplauso y así fue. Se sorprendió y cuando vió a todos (cerca de cincuenta personas) puestos en pie brindándole un aplauso largo y, sobre todo, sincero, se emocionó.

El animador le llevó por todas las mesas mientras cantaba un My Way bastante decente.

La cena, muy buena, por cierto. Al acabar empezó la fiesta y era un espectáculo ver a Mick bailando y ya pasadas las 2:00 a.m., brindó un calvo (literal) imagino que a los que creen que la vida se acaba a los 65.

Al día siguiente, decidí salir a pesar de las molestias porque como Custer, mejor morir con las botas puestas. Pero la voluntad puede que mueva montañas pero no permite acabar un trial con la rodilla hinchada y dolorida. Al terminar la zona cinco me volví a corrales con la satisfacción de haberlo intentado y la decepción de no haber terminado.

El polideportivo presentaba este aspecto:


En primera fila la Ossa MAR primera serie, como no podía ser menos


Comimos la paella y las chuletas de rigor y, tras la entrega de trofeos, rumbo a Madrid.

En fin, un fin de semana espléndido, lleno de trial, sensaciones, amics tan amables, cariñosos y generosos como deberíamos saber aquí que son y una compañía impagable. Gracias, Emma.

Agradecimientos:

Primero a Jaume Casadesús, por ser tan buen tío y saber tanto de trial, regalándonos un trial espectacular y marcado espectacularmente bien, el mejor que conozco (queda claro ¿no?). Ah, y por dejarme la moto ;-)

A Emma (otra vez) por convencerme y soportar el tostón que debe ser para alguien ajeno a este mundo lleno de brutos (nobles, eso sí) con botas, casco y motos "viejas" como supongo que las debe ver ella.

A Xisco y Pepe, dos ibicencos con los que compartí gran parte del recorrido y con quienes cenamos el sábado. Simpáticos como pocos. Para Pepe era su primer trial clásico y lo terminó aunque como contaba, sufriendo como en su vida, lo que da más placer aún. Masoquismo isleño, supongo.

A Mick. Por ser como es. Sigo alucinando por cómo se hizo un cero en la zona de la mina, un subida larga y complicada, llena piedras traídoras al más puro estilo escocés y con 70 años. Es un extraterrestre. Lo facilidad con que hace todo llega a ser desesperante y todo un espectáculo a la vez. Aquí se le ve, en una foto cortesía de la organización, partido de risa al verme con el número uno, dorsal que debería estar reservado para él.



Epílogo: Sirva el título de la entrada como homenaje a Gabriel García Márquez que, aunque no me caía bien, era un excelente escritor.  Gracias a él. por ejemplo, "el dictador sí tiene quien le escriba". El juego de palabras no es mío, corresponde a Santiago Navajas y su magnífico artículo.

jueves, 24 de abril de 2014

No sé por qué escribo ésto

Mucho tiempo sin escribir nada, lo sé.

Lo cierto es que no he visto el momento en el que se dieran las tres condiciones que necesito para escribir algo: tener tiempo, algo que decir y, sobre todo, ganas.

De lo primero ha habido suficiente. De lo segundo,  poco, pero siempre hay alguna cosa que me gustaría decir lo que pasa es que tiendo a pensar que no le interesará a nadie. El verdadero problema viene con las ganas.

¿Qué puede conducir a alguien a plasmar sus pensamientos en un blog?. ¿Narcisismo, "placer" o, simplemente, necesidad de comunicarse.

En mi caso creo que no se dan ninguna de las tres circunstancias pero lo cierto es que me ha apetecido hacer una reflexión.

En todo caso, sigo sin saber por qué escribo ésto.

La idea es volver a contar cosas porque, por alguna ignota razón, parece que vuelvo a tener ganas. Lo siento por quien pierda su tiempo leyéndolas.

Hasta pronto.

viernes, 16 de marzo de 2012

Avanzando con la 125 L

Con la idea de llegar a abril para cumplir el objetivo marcado junto a una Alpina 250 (sí, ya lo sé, pero no todos mis amigos tienen buen gusto) y en vista del fiasco con el mecánico que la ha tenido varios meses sin hacerle nada más que las ruedas, me decidí a tirarme al monte y meterle mano sin el paraguas protector de Julián. Todo un reto.

Con la ayuda de Eduardo, de momento hemos conseguido destriparla, limpiarla y luego arrancarla, lo que no es poco.

Desmontaje:







La prueba del delito:




A ver si le puedo poner pronto un encendido Ramontesa.